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El confinamiento ha cambiado la forma de trabajar. ¿Cómo podemos aprovecharlo al máximo en lugar de interpretar este cambio y sus consecuencias como una carga?

Autor: Dillion Shook

Al haber vivido un confinamiento casi total, miles de empresas y de españoles se han pasado al teletrabajo. Ya formaba parte de la vida de algunos, mientras que para otros fue un descubrimiento; en ambos casos, que sea generalizado y de larga duración es una novedad para todos. Si la situación impone cambios inmediatos y visibles, más adelante podrían aparecer efectos secundarios indeseables, así como amenazar el equilibrio personal de los empleados y, en consecuencia, el de toda la empresa.

Desigualdad ante las nuevas herramientas

Lo más urgente para numerosas empresas ha sido identificar los retos técnicos que plantean el teletrabajo y el trabajo en situaciones diferentes para garantizar una continuidad. Ahora bien, el cambio de referentes tan fundamentales como las condiciones laborales de los empleados, cuando no se trata por completo de aprender a utilizar nuevas herramientas a marchas forzadas, supone un estrés adicional para nuestro día a día y plantea una serie de preguntas.

A medida que se desdibujan, los referentes individuales de los trabajadores influyen en la dinámica de la empresa, la motivación del grupo y el compromiso de los empleados.Abordar el teletrabajo desde su dimensión cultural se convierte en una etapa imprescindible. En Alan, nuestra cultura y nuestros consejos siempre se han diseñado y construido en torno a la palabra escrita, para que sean compatibles con el teletrabajo, incluido el de larga duración. Sin duda, una situación como la que vivimos en estos momentos no estaba al orden del día, pero como hemos podido instalarlo a nuestro ritmo, hemos aprendido sobre la marcha.

Centrarse en las ventajas

De cara al trabajo desde casa, es importante comunicar con la mayor claridad posible y constantemente. Por ello, nos centraremos en la transparencia de la comunicación de la empresa y la impulsaremos al máximo: transparencia de los resultados, de los objetivos, de los proyectos en curso y de los sueldos de cada uno. Es necesario que todo el mundo disponga de las claves para entender y sentirse involucrado en la empresa, con el objetivo de evitar el distanciamiento.

A partir de ahí, intentaremos también que la comunicación de la empresa sea proactiva, clara, directa y argumentada. La idea es tratar de evitar demasiadas idas y venidas y debates interminables. Todas nuestras decisiones se plasman por escrito y son localizables y accesibles para todo el mundo. Además, es así como acabamos suprimiendo las reuniones: suelen empezar tarde, nadie está preparado, el teléfono tiene prioridad frente a los oradores y la persona que habla más alto normalmente prevalece sobre la que ha razonado más.En definitiva: el éxito del teletrabajo dependerá de la autonomía y responsabilidad de cada uno.

Si ese no era el caso hasta ahora, es necesario que la empresa y su dirección concedan un gran voto de confianza a sus empleados, con el fin de animarlos a trabajar como jefes de proyectos, que se encargan de su gestión de principio a fin. Por ello, en Alan pedimos a los empleados que fijen sus propios objetivos (individuales y colectivos), a corto, medio y largo plazo. Hacemos con ellos un balance periódico sobre sus expectativas: no se trata de microgestionar, sino de asegurarnos de que disponen de los medios para lograr lo que se proponen sin tener que tirar de una cuerda que ya está bastante tensada. Haremos todo lo posible para evitar la disminución de la motivación, promoviendo el optimismo y reconociendo más que nunca los esfuerzos realizados.

Mentes sanas en empresas sanas

Con estos ajustes, el teletrabajo puede convertirse en una oportunidad a largo plazo. Nos permite a todos trabajar según nuestras propias reglas en los momentos en que somos más eficientes. Esto favorece la concentración y obliga a la empresa a contar con procedimientos claros, precisos y documentados. El teletrabajo, si aprendemos a aprovecharlo, puede convertirse en un sustituto totalmente válido para la dinámica de las empresas. En Alan, estamos convencidos de que el teletrabajo y las ventajas que se le atribuyen pueden despertar mentes sanas en empresas sanas.