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Los gala de los Oscars 2022 no han dejado a nadie indiferente. La polémica alrededor de Will Smith, ocurrida hace ya unos días, incendió las redes y oleadas de personas comenzaron a lanzar opiniones muy dispares sobre su comportamiento. 

En este contexto, salen a la luz temas muy interesantes para debatir como, por ejemplo, cuáles son los límites del humor, la masculinidad o, nuestro favorito, qué hay detrás de una reacción como esta, y cuál es la clave en la gestión de las emociones. 

Sea por las razones que sea, lo ocurrido en la gala de cine más importante del mundo fue una demostración de una falta de autocontrol y una mala gestión emocional por parte de actor. El actor ya se ha disculpado públicamente y ha transmitido que está trabajando en ello, pero ¿qué podría haber hecho antes para evitarlo?

Este tipo de reacciones, en mayor o menor medida, nos pueden ocurrir a todos. Muchas veces, somos presos de nuestras propias emociones, no sabemos controlarlas y acabamos dominados por ellas.

Esto no solo ocurre en el ámbito personal, sino también en el laboral, y puede ser más importante de lo que crees para el rendimiento, la relación con los compañeros y el futuro profesional. De hecho, según Daniel Goleman, psicólogo e impulsor del concepto inteligencia emocional, solo el 20% del éxito profesional de una persona depende de su coeficiente intelectual, mientras que el 80% restante depende de su capacidad a la hora de gestionar sus emociones.

Tanto para la vida profesional, como para la laboral, por tanto, el autocontrol y una buena gestión emocional son de lo más importantes. Te contamos las diferentes técnicas que se pueden utilizar para mejorar ambas cosas, y cómo desde las empresas se pueden identificar estas situaciones y ayudar a los trabajadores a hacerlo 


¿Qué es la gestión emocional?

Una buena gestión emocional se basa en la capacidad de mantener un autocontrol ante cualquier pensamiento o situación que se nos presente, dentro de unos límites, y responder de forma acorde a los mismos.

Esta definición no nos debe llevar a creer que todos nuestros pensamientos y emociones deben ser bloqueados. La clave está en ser capaz de gestionarlos para que nuestra respuesta o reacción sea proporcionada.

«Sin emociones no existe la toma de decisiones. En cualquier decisión que tomamos hay un componente emocional y en entornos de incertidumbre, como puede ser un entorno laboral, la gestión eficaz de emociones cobra un papel fundamental», afirma Jesús Matos, director clínico de Alan Mind.

«Cuando conocemos nuestras emociones y conocemos las funciones de las mismas, estamos en mejor posición para entender y empatizar con lo que los demás están sintiendo. Un entorno laboral es un ecosistema social en el que es fundamental saber manejar tanto nuestras emociones como las ajenas, para así fomentar un clima que potencie la productividad», indica Matos.

Tipos de autocontrol

Existen diferentes tipos de autocontrol, todos ellos conectados entre sí, ejerciendo influencia unos sobre otros. Es decir, en una mala gestión emocional pueden entrar en juego todos ellos.

🧠 Autocontrol cognitivo: consiste en el control de los pensamientos que surgen cuando nos enfrentamos a una determinada situación. Tener pensamientos erróneos o distorsionados pueden provocar alteraciones emocionales y sentimientos confusos que hagan más probable que pierdas los estribos. La base del autocontrol cognitivo está en saber que la manera en la que nos sentimos no depende de la situación en sí, sino de cómo la interpretemos.

😬 Autocontrol fisiológico: hace referencia al control corporal. Un ejemplo lo encontramos cuando estamos nerviosos y movemos rápidamente el pie o nos mordemos las uñas. En estos casos, la relajación muscular y el control de la respiración pueden ser grandes aliados para regular la intensidad de las emociones y, en definitiva, para ganar autocontrol.

🤬 Autocontrol conductual: se basa en el dominio que podemos tener sobre nuestros propios actos, que muchas veces los tenemos como costumbres. El momento en el que Will Smith se sube al escenario es un ejemplo de falta de autocontrol conductual, pese a que puede haber pasado antes por los dos anteriores.

Cómo nuestro cerebro influye en nuestros actos

En nuestro cerebro es donde se encuentra el origen de la falta de autocontrol o de la mala gestión emocional. Podemos decir que, en este proceso, intervienen dos partes del cerebro:

🧠 La corteza prefrontal: es donde se sitúa nuestra parte más reflexiva y equilibrada. Nos ayuda a tomar las decisiones correctas y a regular nuestras emociones

🧠 La amígdala: en ella se encuentra nuestra parte impulsiva y es la que nos lleva a actuar de forma defensiva o exagerada. 

A través del aprendizaje de técnicas de gestión emocional se conseguirá equilibrar esa parte más reactiva de uno mismo y potenciar el lado más racional.


Consecuencias laborales de una mala gestión emocional

La falta de gestión emocional por parte de los equipos tiene consecuencias directas en las dinámicas de trabajo.

Por un lado, existe una mayor probabilidad de que se tomen decisiones de manera impulsiva, de que la comunicación sea ineficiente y de que se padezca estrés. Por otro lado, es más común que se repitan errores  del pasado e, incluso, de que se generen ofensas con facilidad y se produzca un ambiente incómodo.

Es importante detectar a tiempo cuándo se está produciendo un error de este tipo para ponerle solución lo antes posible.


¿Cómo poner solución a la mala gestión emocional en el trabajo?

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Durante mucho tiempo, las emociones han sido ignoradas dentro del ámbito laboral. El ambiente de trabajo se veía solo desde una perspectiva racional y fría donde las emociones no debían tener cabida. Sin embargo, afortunadamente, esta visión ha ido perdiendo fuerza a medida que se ha ido demostrando que las emociones pueden explicar muchos fenómenos laborales como la satisfacción en el trabajo o el rendimiento. Es más, la productividad puede aumentar hasta en un 20% cuando los miembros de un equipo gestionan bien sus emociones.

Algunas ideas útiles para ayudar a que las personas de tu empresa mejoren la gestión de sus emociones:

🔹 Fomenta la comunicación de los sentimientos y pensamientos de las personas de tu equipo. Todo aquello que nos quedamos dentro puede acabar por explotar en el momento menos oportuno.

🔹 Dispón en tu empresa de espacios de relax donde las personas puedan practicar la relajación y la respiración para que descarguen la tensión acumulada.

🔹 Promueve la asertividad en tu empresa mediante una comunicación honesta, sin que tenga lugar la ofensa.

🔹 Ofrecer cursos o ayuda psicológica a los miembros de los equipos para que, con la ayuda de expertos, trabajen técnicas de autocontrol, de autoobservación o mindfulness.

🔹 Crea un entorno laboral en el que exista una buena organización, pues el estrés puede ser un detonante de la falta de autocontrol.

Pese a que la empresa ponga a disposición de sus equipos herramientas para potenciar el autocontrol y la gestión de las emociones, «es necesario que cada persona implicada en el proceso ponga esfuerzo de su parte» , indica Jesús Matos, psicólogo y director clínico de Alan Mind.